Tamarindos nace de una historia familiar marcada por la adversidad, como tantas trayectorias que acaban convirtiéndose en ejemplos de superación. Lo que comenzó como un proyecto personal para construir un chalet familiar tomó un rumbo inesperado tras una tragedia que cambió para siempre el destino de la familia.
En 1975, Manuel Palau Añó, esposo de Amparo Rambla Martínez, falleció trágicamente mientras practicaba submarinismo en las inmediaciones del Castillo de Peñíscola. En aquel momento, la familia disfrutaba de una posición económica sólida: Manuel era socio fundador de Muebles Palau SA, una empresa de referencia nacional por la calidad de sus muebles.
Tras su fallecimiento, Amparo, con tan solo 35 años y madre de cinco hijos, tuvo que afrontar el reto de sacar adelante a su familia en un contexto de gran incertidumbre económica. De esa necesidad de reinventarse surgió Tamarindos, una empresa familiar que transformó la dificultad en una oportunidad y dio lugar a un espacio singular en el Mediterráneo.
A finales de los años 70 se inició la construcción de los primeros diez apartamentos, hoy conocidos como la Zona A de Tamarindos. Fue una apuesta valiente y visionaria en una Peñíscola muy distinta a la actual. El paseo marítimo que hoy conecta Benicarló con el Castillo de Peñíscola aún no existía, y el acceso a la playa, entonces de piedras, se realizaba por una carretera de doble sentido.
Pese a estas circunstancias, la determinación por desarrollar una urbanización con un concepto diferente a lo convencional resultó clave para atraer a los primeros clientes. Lo que inicialmente parecía una iniciativa arriesgada fue consolidándose gracias a la visión de futuro y al trabajo constante. Así, a comienzos de los años 80, se construyeron seis apartamentos adicionales, completando la actual Zona A de Tamarindos.
Tras el éxito de la Zona A, se adquirió un terreno colindante para desarrollar la Zona B, compuesta por doce apartamentos estratégicamente ubicados en el corazón de la urbanización, perpendiculares al mar y frente a la piscina semiolímpica. Con el paso del tiempo, esta zona se ha consolidado como una de las preferidas por los clientes que regresan año tras año.
El diseño de la Zona B se inspiró en varios viajes a las Islas Baleares, con el objetivo de captar la esencia de la arquitectura mediterránea, el estilo ibicenco y el minimalismo. De esta búsqueda nació una fusión equilibrada de elementos rústicos y contemporáneos, dando lugar a espacios funcionales y estéticamente cuidados.
El blanco, como hilo conductor del conjunto, preside los espacios y transmite una sensación de armonía, calma y bienestar, convirtiendo la Zona B en un entorno especialmente pensado para el descanso.
Con la adquisición del terreno destinado a la Zona B surgió la necesidad de incorporar una nueva piscina que complementara la urbanización. Tras un intenso proceso de reflexión sobre sus dimensiones y diseño, se optó por una piscina semiolímpica de 25 metros de longitud y 12,5 metros de ancho.
En su momento, la decisión fue percibida como arriesgada; sin embargo, el paso del tiempo ha confirmado su acierto. La piscina mantiene una proporción equilibrada con el entorno y ofrece el tamaño ideal tanto para nadar con comodidad como para disfrutar de un baño tranquilo, evitando la sensación de saturación.
Con la construcción de la Zona C, compuesta por doce apartamentos, y la Zona D, con dieciséis, se culminó el desarrollo de lo que hoy conocemos como Tamarindos Peñíscola. Una urbanización de 10.000 m² que integra tres piscinas, una amplia zona de barbacoa y extensas áreas verdes con más de cien palmeras, configurando un entorno único y acogedor, pensado para ofrecer comodidad, tranquilidad y contacto con la naturaleza.
En la actualidad, Tamarindos Peñíscola dispone de un total de 56 apartamentos, distribuidos en cuatro zonas:
Zona A: 16 apartamentos
Zona B: 12 apartamentos
Zona C: 12 apartamentos
Zona D: 16 apartamentos
La barbacoa es uno de los pilares esenciales de Tamarindos, un lugar con encanto que ha sido escenario de inolvidables paellas, fideuás y barbacoas de todo tipo. Lo que realmente distingue este espacio es su capacidad para reunir a miles de personas que han compartido momentos únicos, desde comidas familiares hasta nuevas amistades y los primeros amores adolescentes.
Bajo las higueras, se han celebrado reuniones familiares, brindis con amigos, largas sobremesas y actividades creativas. Más que un lugar para comer, la barbacoa es un punto de encuentro donde la vida social florece.
A lo largo de los años, tanto expertos como aficionados han perfeccionado sus habilidades en las brasas, experimentando con productos de toda la península. Todo esto fue posible gracias a la visión de la Sra. Amparo, cuya pasión por la convivencia y la celebración ha convertido a este espacio en un lugar especial. Sus famosas paellas al fuego de leña, de hasta 140 raciones, se disfrutaban compartiendo el momento bajo las higueras, entre familia y amigos.
La Sra. Amparo siempre fue una apasionada de celebrar y compartir, organizando actividades lúdicas que iban desde la animación infantil hasta orquestas con música y baile para todas las edades. Hoy en día, Tamarindos mantiene esa misma filosofía, ofreciendo entretenimiento enfocado en los más pequeños, como la popular «peque disco», y asegurando diversión para toda la familia.
En Tamarindos, puedes encontrar tanto espacios para el disfrute como para el relax, permitiéndote elegir lo que más te apetezca en cada momento.